Predicciones para el año que empieza (y III): Comunicación y periodismo

Llegamos ya al último post de la trilogía de predicciones para este 2011 que comienza, dedicadas en esta ocasión a la comunicación y el periodismo. Y la verdad es que el panorama no es muy halagüeño, pues si 2010 no ha sido un buen año, 2011 no tiene pinta de ser mejor.

En busca de un modelo viable de explotación

Si hay algo que todos los medios de comunicación están buscando en la actualidad es un modelo de explotación que permita cobrar por los contenidos en internet. En España, el ejemplo más destacado es El Mundo, que lo está intentando a través de Orbyt ofreciendo ahora todos los medios de Unidad Editorial por una sola cuota mensual y parece que lo va consiguiendo. Me parece una estrategia acertada, al seguir ofreciendo gratuitamente gran parte de sus contenidos y cobrando por aquellos que suponen un servicio añadido. De esta forma mantiene a todos sus visitantes «gratuitos» y permite a quien desee algo más conseguirlo de forma sencilla y rápida.

Este modelo freemium es al que van a tender la mayoría de los medios de comunicación, que no tienen más remedio que monetizar los contenidos en internet porque las cuentas de resultados no cuadran. La crisis ha afectado mucho a los medios, especialmente los escritos, cuya circulación no cesa de bajar, por ello  me temo que tendremos algún cierre destacado durante el año y que 2011 será el año en que algún medio español de renombre abandone definitivamente el papel para pasarse a publicar en la red.

Ante estas circunstancias, las grandes empresas de comunicación están adoptando soluciones puramente empresariales, léase desprenderse de sus activos, recortes de plantilla o cerrando directamente. En todos estos casos, la consecuencia es la misma, más inseguridad para la profesión. Esto no es nuevo, cuando yo estaba estudiando en la Facultad ya se decía que cada promoción nuestra eran tantos como todos los periodistas en activo en España. Siempre ha habido mucha competencia en el sector para conseguir un puesto de trabajo y ahora que estos escasean, más aún, por lo que la importancia de la formación continua y la marca personal es cada día mayor. Dicho de otra forma, aquel periodista que no consiga hacerse con un nombre o con la reputación de «experto en» tendrá pocas posibilidades cuando vengan mal dadas.

Es posible que el consumo masivo de tablets y e-readers permita amortiguar un poco esta situación, pero el auténtico debate es, por un lado, cuál es el modelo óptimo y viable de explotación (recordemos que el periodismo no está en peligro, son las empresas que no se adapten las que sí lo están) y, por otro, cómo debe adaptarse el periodismo a las nuevas realidades de la red, en la que todo es noticia (ya no hay gate-keepers) y son inmediatas, etiquetadas, reenviadas y comentadas en menos tiempo de lo que tardas en leer este post. Ése es el debate que marcará el futuro del periodismo.