El fracaso de la Ley Sinde

Finalmente, ayer se bloqueó en el Congreso la conocida como Ley Sinde. La disposición final segunda de la Ley de Economía Sostenible fue rechazada en la Comisión de Economía y Hacienda del Congreso por todos los grupos parlamentarios menos el partido del Gobierno, culminando una jornada muy larga con aplazamientos de la votación, mentideros en los pasillos y protestas online y offline de la industria cultural y los internautas.

Ha habido mucha propaganda y mucha desinformación, por lo que lo primero que debe hacer cualquiera para formarse una opinión es examinar primero la famosa disposición final segunda (pág. 55 y siguientes de este PDF). Ese es el texto presentado por el Gobierno y no da lugar a interpretaciones: Crea una Comisión de Propiedad Intelectual dependiente del Ministerio de Cultura; la faculta para interrumpir servicios de la sociedad de la información y retirar contenidos si considera que violan la propiedad intelectual (algo que antes de esta Ley sólo podía decidir un juez); establece un procedimiento express de sólo cuatro días para ejercer esas facultades y limita la autorización judicial a la ratificación del procedimiento.

Con este texto, no es de extrañar que todas las asociaciones de internautas pusieran el grito en el cielo, pero es que la tramitación política ha sido, como mínimo, deficiente. Se ha colado de tapadillo como una disposición final en una Ley que no tiene nada que ver con la propiedad intelectual o internet, y el PSOE ha intentado su aprobación con el debate público mínimo, usando la competencia legislativa plena en la Comisión de Economía. El problema del Gobierno es que calculó mal los apoyos que podría obtener ante el rechazo de la opinión pública y se vio obligado a mendigar o comprar esos votos que le hacían falta, pero no ha podido ser.

El timeline de ayer también fue curioso. La Comisión comenzó ayer a las 12:00 y la primera votación estaba prevista a las 13:30, primero se aplazó a las 15:30 y luego a las 15:45; cuando ya toda España estaba impaciente, se aplazó la votación hasta después del Pleno de la tarde. Aunque la razón primordial era seguir negociando con CiU para intentar salvar la Ley Sinde, hay que decir que el aplazamiento también tenía su lógica por el Pleno, que comenzaba a las 16:00. La disposición final segunda era una votación entre cientos, y el proceso de votaciones de la Ley de Economía Sostenible podía durar fácilmente más de hora y media. Miembros de la Comisión, de uno y otro partido, tenían que intervenir en el Pleno, que debatía asuntos de importancia como el veto del Senado a los Presupuestos Generales del Estado, la Ley antitabaco o leyes orgánicas como la reforma del Estatuto de Extremadura o la reforma de la Ley Electoral General. Para los grupos más pequeños, era materialmente imposible poder hacer ambas cosas a la vez, así que el aplazamiento estaba justificado.

Ahora que ha sido rechazada, queda la cuestión de los vencedores y los vencidos. El principal derrotado es el Gobierno y su ministra de Cultura, a la cual creo que le queda poco en el cargo. Pero también hay que tener en cuenta a las sociedades de gestión y a los artistas que se posicionaron a favor de la Ley Sinde. Por un twitt, a Alejandro Sanz le han caído de todos los colores y un comentario de Miguel Bosé en Facebook ha generado el mismo rechazo de los internautas. Si ya la SGAE tenía mala imagen, después de esto, no ha hecho más que empeorar.

¿Hay vencedores? Políticamente, cualquier partido que ha votado en contra de la Ley Sinde podría ponerse las medallas y habrá que esperar a las declaraciones del día de hoy por si alguno lo hace. Pero los vencedores claros son las asociones de internautas, la blogosfera española y, en última instancia, todos nosotros. El debate de la Ley Sinde no era el debate de la propiedad intelectual (que es muy necesario), era el debate de si una comisión política podía tener atribuciones que corresponden al poder judicial o no. Y ante ese debate, no cabía otra postura que el rechazo total a la Ley Sinde.