Pon un smartphone en tu vida

Ya nadie puede dudar que el mercado de los smartphones es el más pujante de la telefonía móvil. Bien sea un teléfono Android, una Blackberry o un iPhone, poseer un superteléfono con capacidades superiores a los ordenadores de hace una década está hoy al alcance de prácticamente todos.

Y como segmento competitivo que es, los smartphones van adquiriendo características que hasta poco eran impensables en un teléfono móvil. ¿Reproductor DivX integrado? Lo tenemos. ¿Una camára de 12 megapixels? La tenemos. ¿Una pantalla de 4’3 pulgadas? La tenemos. ¿Un procesador de doble núcleo? Lo tenemos. ¿Una PSP? También la tenemos.  Tenemos muchas cosas, pero el gran problema de todos los smartphones es la batería. Cuando saquen una nueva tecnología o un nuevo modelo que aguante más de un día de uso intensivo, entonces sí que podremos decir que los smartphones podrán ser adoptados por el grueso de la población.

Aun así, nos encontramos en una carrera armamentística entre las compañías que hace que la vida útil de los teléfonos se reduzca al máximo. Por ejemplo, mi HTC Hero tiene menos de un año y ya estoy decidido a cambiarlo por un HTC Desire, a no ser que el próximo Nexus S me convenza. Por eso pienso que, en no mucho tiempo, vamos a llegar a un punto que los usuarios se harten y empiecen a demandar otras cosas de sus smartphones. Una batería decente será el primer requisito y luego que sean teléfonos sólidos, o bien de batalla como el Motorola Defy o bien de un sólo cuerpo como el HTC Legend o el iPhone.

A partir de ahí, cada usuario elegirá el teléfono más adecuado a sus necesidades. No es lo mismo usarlo como cámara de fotos en todas las circunstancias posibles que utilizarlo preferentemente para gestionar tus emails, para jugar a todo lo jugable o para hacer tethering. Para cada usuario habrá un smartphone que cumpla sus requisitos…

…incluso para aquellos que sólo lo usen para hablar por teléfono.