El ¿nuevo? periodismo, a examen en TEDxGranVia

Hacía ya tiempo que no compartía una de las charlas de TED, y en esta ocasión nos encontramos con una muy interesante reflexión de Carlos Salas sobre el ¿nuevo? periodismo y los cambios a los que se enfrentan los periodistas del siglo XXI. Desde cómo escribir teniendo en cuenta a Google, hasta el uso de agregadores para conseguir más visitas en sus artículos, Salas desgrana en su intervención cómo los nuevos periodistas tienen que cambiar sus esquemas y adaptarse al nuevo escenario digital en el que van a desarrollar su carrera. Una charla muy recomendable de TEDxGranVia que os ofrecemos a continuación.

 

 

Imagen: TEDxGranVia

Si te gustó este post, compártelo.

Algunas reflexiones sobre Medium

Medium

 

La semana pasada Medium pasó a estar disponible para cualquier usuario. Por si no lo conoces, es una de las plataformas de escritura más ambiciosas que han surgido en los últimos tiempos, creada por uno de los impulsores de Twitter, Evan Williams. Medium pretende nada menos que ser un nuevo lugar en internet donde la gente pueda compartir ideas e historias más allá de 140 caracteres. Su diseño está preparado para pequeñas historias y para grandes manifiestos que cambien el mundo, y puede ser usada por cualquiera, desde profesionales hasta aspirantes a escritores. Es un nuevo medio, simple, bien diseñado, en el que puedes publicar tus escritos y encontrar nuevas audiencias. Podríamos decir que es el paraíso de un escritor. ¿Pero por qué? ¿Qué es lo que hace diferente a Medium?

Para empezar, Medium está pensada para leer. No encontrarás una plataforma en la web que te permita escribir y que lo que escribas aparezca de forma tan bella. Tiene una tipografía muy cuidada y pensada hasta el último detalle para que sea totalmente legible en pantalla, sin descuidar la estética en ningún momento. A la hora de escribir en ella, tienes el interfaz más simple posible, en el que lo que ves mientras escribes es lo que aparecerá en la edición final que pueden ver tus lectores. No hay casillas de formato, no hay espacios para etiquetas o tags, lo que ves es lo que hay; no hay ningún elemento que te distraiga de lo que vienes a hacer en Medium, que es escribir, o leer.

Porque Medium es un proyecto muy ambicioso. Aunque ya esté abierto a cualquier usuario, se diferencia de plataformas como Blogger o WordPress en que intenta ser algo diferente, y puede dar pistas del futuro de los medios online. Es una plataforma similar a una revista, en la que podemos encontrar buenos contenidos de todo tipo y extensión, en la que cualquiera puede escribir y la calidad y visibilidad de los contenidos es decidida por una mezcla de algoritmos y editores. Esa es la mayor diferencia con respecto a otras plataformas: todos pueden usarla (sobre todo ahora que ya está abierta a cualquier usuario), pero se priman los buenos contenidos frente a los malos. Y es que ya asumen que se usará para publicar contenidos que seguramente sean basura.

Evan Williams ya lo ha dicho en una entrevista en TechCrunch: “La gente va a publicar basura en Medium ¿y sabes qué? Hay basura en Twitter; hay basura en los blogs, hay basura en internet. Si intentamos mantener la basura fuera de internet, internet no sería importante. El sistema funciona cuando hay buen material que de otra forma no vería la luz del día y consigue más atención que de la que lograría de otra manera”. Y ahí está la clave del éxito (potencial) de Medium.

Si Medium consigue la popularidad que merece, se verá inundada de contenidos de todo tipo y condición, entre los que podremos encontrar posts duplicados de otros sitios y textos que no aporten nada, pero que se verán estupendamente gracias a la labor de sus diseñadores. Pero Williams no ha creado Medium pensando en esos contenidos, sino en aquellos que atesoran calidad y que pueden aprovechar la plataforma para brillar como no pueden hacerlo en otras. Es un cometido ambicioso, es cierto, pero no estamos hablando de cualquier persona. Evan Williams ha transformado la forma en que creamos y compartimos contenidos dos veces, pues ha creado Blogger y Twitter, dos de los fenómenos más importantes en la red. Como mínimo tenemos que darle una oportunidad.

Llevo ya un tiempo escribiendo en Medium y por eso opino que tiene un gran potencial. He quedado prendado de la estética visual de la plataforma y ha influido en el diseño de EScomunicación, que ahora tiene una tipografía más amigable y con un cuerpo más grande para ser más legible. Creo que Medium puede significar una revolución, aunque solamente afecte a aquellos que tenemos la palabra como herramienta de trabajo, porque una vez que nosotros la asumamos, el resto de la sociedad nos seguirá. Puede incluso llegar a ser un serio competidor de las plataformas tradicionales de blogs como Blogger o WordPress, a las que da mil vueltas en cuanto a diseño, legibilidad y simplicidad. Tiene la ventaja de que todavía es un proyecto en fase de crecimiento, por lo que todavía puede incorporar funcionalidades como permitir el registro de dominios o modificaciones en el estilo. Si hoy tuviera que empezar con EScomunicación, lo haría en Medium, y creo que no hay mayor elogio que pueda dar. Permanezcan atentos a Medium, va a dar mucho que hablar.

 

Si te gustó este post, compártelo.

7 claves sobre el uso de tabletas en España

Esta semana hemos conocido el #InformeTAB realizado por la Universidad Internacional de La Rioja, realizado para conocer el uso que los españoles hacemos de las tabletas. Aquí tienes algunas claves de ese informe.

  • Las tabletas más comunes en España son los diferentes modelos de Samsung (32%) y Apple (28%). Fuera de estas dos marcas, existe una gran dispersión del resto de dispositivos, con muchos fabricantes y modelos con escasa penetración en el mercado.
  • El uso entre hombres y mujeres es muy parecido y ronda las 2 ó 3 horas diarias, aunque los jóvenes las usan más intensivamente que los más mayores.
  • El uso más común de una tableta es la comunicación (por mail o redes sociales), tanto para hombres como mujeres. Tras la comunicación, la información y los juegos son los usos más extendidos. Hay muchos otros usos, pero tienen más que ver con lo original de las aplicaciones instaladas que con las características del dispositivo.
  • La gente más joven lo que hace principalmente es leer su correo electrónico cuando se levanta. Los usuarios de 25 a 34 años son más precavidos y lo que más hacen es consultar el tiempo cuando se levantan. A las personas de más de 35 años les gusta estar más informadas que al resto de grupos, y usan la tableta para leer el periódico por la mañana. Los mayores de 55 años lo que más hacen es conectarse a las redes sociales cuando llegan a casa.
  • El análisis de las aplicaciones instaladas muestra que las más descargadas son redes sociales, juegos y utilidades, aunque estas últimas se descargan mucho pero se usan poco. Las aplicaciones de prensa no aparecen en los primeros puestos de descarga a pesar de ser el segundo contenido más consumido en las tabletas. Seguramente, la mayoría de la gente prefiere consumir ese contenido a través del navegador antes que en una aplicación.
  • El 56% de los usuarios reconocen emplear la tableta para comprar por Internet, casi el doble que la tendencia de compra normal del resto de internautas (31%). La mayoría de los productos que se compran son productos electrónicos, viajes y ropa.
  • El 77% de estos usuarios prefieren comprar en los sitios de comercio electrónico con el navegador antes que con una aplicación específica. Una posible explicación es que con las aplicaciones sienten el riesgo de consultar solo una selección de la oferta total que hay en los sitios web.

Puedes descargar el informe completo aquí, o consultarlo en la biblioteca virtual de EScomunicación.

 

Si te gustó este post, compártelo.

El público pagará antes por entretenimiento que por noticias

Euro Note Currency

Una de las características del problema de la salvación de los periódicos es que todas las opciones que se han probado hasta ahora giran en torno al mismo concepto: cobrar por el acceso a las noticias. El problema, como hemos dicho en alguna ocasión, es que es muy difícil cobrar por algo que se puede conseguir gratis en otro lado. La lealtad a la marca periodística, la costumbre por parte del usuario de consumir sus noticias de una determinada manera o simplemente la misma inercia que hace que el usuario sea reacio al cambio, son algunos factores por los que aún hay, y habrá durante un tiempo, personas que pagarán. Pero eso no va a durar para siempre. Aunque el número de gente que está dispuesta a pagar por acceder a las noticias está creciendo, no son suficientes para sostener la industria periodística tal y como la concebimos hoy. Y es que a la hora de pagar, hay una verdad muy simple, que no debemos cometer el error de pasar por alto: el público pagará antes por entretenimiento que por noticias.

Tomemos el caso de Netflix,con más de 40 millones de suscriptores, un número que empequeñece a las cifras de suscriptores de los diarios online del mundo, que ni siquiera sumando todos sus abonados podrían igualarla. Quizás sea una comparación injusta, dado que el negocio de Netflix está en el alquiler de DVD y el streaming de series y películas, pero elimina la comparación y quédate con el hecho objetivo: el público está dispuesto a pagar por el entretenimiento, pero no tanto por las noticias. ¿Por qué? Puede que por razones tan simples como que música y películas son formas de ocio que todos disfrutan, mientras que las noticias no; o que puedes ver una serie o escuchar un disco múltiples veces, algo que casi nunca ocurre con las noticias. Sí, son dos formas de expresión totalmente diferentes, pero el hecho es que la mayoría de los usuarios prefieren el entretenimiento a las noticias, por lo que no debe extrañarnos que cueste conseguir que paguen por ellas, incluso cuando son noticias de impacto o scoops de última hora.

[pullquote]Cobrar por el acceso a las noticias tiene el problema de que es muy difícil cobrar por algo que se puede conseguir gratis en otro lado[/pullquote]

Por eso los medios deben buscar otros elementos por los que puedan cobrar antes que por el acceso a las noticias: aplicaciones de pago para tabletas o smartphones, en las que la experiencia de la web se vea enriquecida; eventos y conferencias organizadas por el diario, donde los periodistas expertos del medio puedan compartir sus conocimientos y experiencia; visitas a la redacción, quizás instaurando algo parecido a un “día del lector”, parecido a las jornadas de puertas abiertas en el Congreso; e-books o incluso libros físicos, en los que recoger los grandes contenidos publicados a lo largo de los años; acceso a la hemeroteca del periódico, especialmente en los casos de diarios centenarios, cuyo archivo es un documento histórico de indudable valor; ediciones personalizadas tanto para empresas como para particulares, hechas posible gracias a los avances de la tecnología…

Todas estas posibilidades, y alguna que ni siquiera podemos imaginarnos, son aquellas por las que un usuario estaría dispuesto a pagar, pero no por el acceso a las noticias. Las noticias ya no son un monopolio del periodista y cobrar por poder acceder a ellas es muy difícil. Entre el ocio y la información, la información quedará casi siempre en segundo lugar; por eso, hay que buscar elementos en torno a la información, exclusivos y atrayentes, por los que los medios de comunicación puedan obtener ingresos. No habrá fórmulas mágicas y lo que funcione para un medio no funcionará para otro, pero lo que es seguro es que la preferencia del público no es por la información. Nunca lo fue, de hecho.

 

Si te gustó este post, compártelo.

El problema de la salvación de los periódicos

PROBLEMA: Eres el director de un gran periódico y te encuentras inmerso en un proceso de cambio de paradigma en tu oficio y tus consumidores. Tu fuente de ingresos más importante, la publicidad, ha caído a niveles nunca vistos que ponen en serio peligro la viabilidad del periódico. Tu otra gran fuente de ingresos, las ventas y suscripciones, también se encuentran en un punto peligrosamente bajo. Has recortado gastos usando todas las herramientas que tradicionalmente daban resultado: despidiendo gente de tu plantilla, subcontratando servicios y lanzando ofertas, promociones y regalos para aumentar tus ventas y suscripciones online y offline. También has apostado por reportajes propios y periodismo de investigación, buscando exclusivas e informaciones relevantes. Tu página web tiene muchas visitas, pero no da suficientes beneficios para compensar la sangría económica del periódico de papel. ¿Qué piensas hacer para salvar tu periódico?

 

OPCIÓN A: Instauras un muro de pago semiporoso en tu página web, en el que tus usuarios menos activos pueden seguir viendo un cierto número de artículos de forma gratuita. Para tus heavy users planteas toda una serie de características premium que les animen a suscribirse a la web. El objetivo es conseguir más dinero en la red y así poder compensar las pérdidas del papel y cuadrar los números de la empresa. Otros diarios lo han hecho y han tenido éxito ¿por qué no puede ocurrirte a ti lo mismo?

OPCIÓN B: Apuestas fuerte por la innovación y desarrollas una novedosa aplicación para tabletas, primero en el ecosistema de Apple y en un futuro en Android. La lanzas de manera gratuita, aprovechando todas las posibilidades que ofrece el formato. Insertas vídeos, hipervínculos, fotografías en alta resolución, pasatiempos y todo tipo de elementos para atraer, sorprender y enganchar a tus lectores. Buscas aumentar tu audiencia y financiarte mediante publicidad en la aplicación. Otros diarios lo han hecho y han tenido éxito, ¿puedes tenerlo tú también?

OPCIÓN C: Decides que tienes que cambiar por completo la estructura del periódico y que el papel debe dejar de ser tu principal soporte para centrar todos tus esfuerzos en la web. Eso supone reconfigurar tu redacción, acercándola más al modelo de un canal permanente de noticias y olvidándote de conceptos como hora de cierre. El papel queda como elemento complementario de tu estrategia digital. Tienes que implicar a tu redacción en el cambio y conseguir que todos tus periodistas cambien el chip y se adapten al nuevo modelo, y que este cambio no afecte a tu actual base de suscriptores tanto en papel como en digital. Es quizá la estrategia más ambiciosa de todas. Uno de los diarios más importantes del mundo está comenzando ese camino pero todavía queda por ver si tendrá éxito.

OPCIÓN D: Abrazas por completo un periodismo abierto en la red y ofreces todos tus contenidos de forma gratuita en tu página web. El objetivo es conseguir la audiencia más grande posible y que así el pequeño porcentaje de gente dispuesta a pagar sea lo más grande posible. Además, puedes convertir los millones de visitas a tu página web en ingresos publicitarios. También cobras una cuota mensual en las aplicaciones para smartphones y tabletas. Todo ello hace que seas uno de los diarios más visitados del mundo, aunque sigues perdiendo dinero cada año. Quizás esta opción no sea la más adecuada a largo plazo, pero es la que está siguiendo uno de los diarios de referencia en Gran Bretaña ¿Puedes utilizar su experiencia para tu propio problema?

OPCIÓN E: (Escribe tu propia propuesta para resolver el problema)

 

Elige una de las opciones para salvar tu periódico. Justifica tu respuesta.

 

Si te gustó este post, compártelo.

Cómo puede un medio de comunicación competir contra contenidos gratuitos

Hoy en día, todos los medios de comunicación están rompiéndose la cabeza buscando formas de competir contra el casi infinito espectro de contenidos gratuitos en la red. Las cosas han cambiado: los medios han pasado de competir únicamente entre ellos a competir contra todo lo que existe en la red. En internet, El País no compite solo contra El Mundo o La Vanguardia, compite por la atención de los usuarios con Facebook, Xataka, El blog de Enrique Dans e incluso con EScomunicación. Ahora que varios diarios están empezando a plantear modos de cobro por su información en la red, esa competición es aún más dura. ¿Cómo puedes competir contra algo que es gratis?

Solo hay una manera: vende algo mejor que la opción gratuita, crea un producto o servicio por el que merezca la pena pagar. Es una obviedad, pero es que parece que muchos no se dan cuenta. Si lo que ofreces no es mejor que otro producto similar pero gratuito, no vas a poder venderlo, sin importar lo que gastes en promociones, ofertas o regalos. A largo plazo (o incluso antes), los usuarios se darán cuenta y dejarán de adquirir tu producto. No puedes ser aburrido o perezoso y no puedes basar tu producto en un soporte claramente inferior.

Como decía, es una obviedad, pero parece que para muchos medios no lo es tanto, pues siguen empeñándose en vender el mismo viejo producto en un mercado totalmente nuevo. Suerte que algunos ya se han dado cuenta

 

Texto basado en este post del siempre genial Seth Godin

 

Si te gustó este post, compártelo.

La roca de la verdad y la justicia

front of dallas morning news

 

Construye las noticias sobre la roca de la verdad y la justicia. Trabájalas siempre sobre las líneas de la imparcialidad y la integridad. Reconoce el derecho de las personas a obtener del periódico ambos lados de cada cuestión importante”.

 

George Bannerman Dealey (1859-1946), director del Dallas Morning News desde su primer número el 1 de octubre de 1885 hasta su muerte en 1946. Traducción libre del texto grabado en la fachada del Dallas Morning News.

 

Si te gustó este post, compártelo.

¿Y si estamos interpretando mal los estudios sobre el consumo de medios de comunicación?

Es una pregunta que me surge tras leer este texto de Jeff Jarvis. En él, Jarvis apunta que podemos estar malinterpretando los resultados de los estudios sobre el consumo de medios de comunicación y cita el reciente estudio de Pew Research, que puedes consultar resumido aquí. Sí, las nuevas generaciones cada vez pasan menos tiempo consumiendo noticias, pero ¿y si lo estamos interpretando mal? ¿Y si esas nuevas generaciones simplemente hacen un consumo más eficiente?

Cuanto más lo pienso, más creo que Jarvis tiene razón. Considerar que el éxito de un medio de comunicación se basa en la cantidad de tiempo que invierten en él sus usuarios es algo que tenía su sentido en la era de los medios de comunicación de masas. Mayor tiempo y, por tanto, mayor atención, funciona cuando los medios operan bajo la premisa de que todos los lectores/oyentes/espectadores ven todos los anuncios del medio, con lo que el medio puede cobrar a los anunciantes por la cantidad de lectores/espectadores, con unos precios controlados por los medios en base a su monopolio de la producción y distribución.

Pero ese tiempo ya ha terminado, a causa de la sobreabundancia de información.

Cada vez hay más información disponible para todos nosotros, ya no es un bien escaso. Por tanto, los usuarios (un término en el que englobo a los antiguos lectores/oyentes/espectadores) ya no necesitan leer un periódico completo o ver un informativo entero para poder acceder a la información que les interesa. La red es un nuevo canal en el que hay muchas herramientas que, debidamente configuradas, permiten consultar de manera rápida todo aquello que nos interesa. Nuestro consumo es más eficiente gracias a esas herramientas, porque aunque ahora hay más información que nunca, el día sigue teniendo solo 24 horas. Y en eso puedo citar mi caso personal, que creo es el de muchos.

Creo que nunca he leído un periódico entero y no conozco a nadie que lo haga. Me limito a las noticias que realmente me interesan, que siempre serán un pequeño porcentaje de las que ofrezca el diario. Puedo escuchar en su integridad un boletín horario de la radio, pero nunca escucharé el informativo de mediodía completo, por ejemplo; cuando hayan dado la noticia que me interesa, o hayan dado los titulares, que para mí cumplen el mínimo exigible, apagaré la radio. Y en televisión, aunque tenga puesto en mi tele el telediario completo, mi atención no estará puesta en él salvo en las noticias que me interesen, y el 99% de las veces habré apagado la tele antes de que acabe.

Nuestro tiempo es limitado, siempre lo ha sido. Pero es ahora, ante una multiplicación de la oferta, cuando los medios de comunicación ven como su porción del pastel de nuestra atención disminuye cada vez más. Eso se ve como una mala noticia porque seguimos anclados en la presunción de que más tiempo equivale a más atención, y los medios de comunicación siguen vendiendo nuestra atención para conseguir publicidad. Por eso hay que darle la vuelta a esa presunción.

Los medios de comunicación del siglo XXI no deben trabajar para retener a los usuarios, deben trabajar para dar a los usuarios lo que quieren: información, unas veces en cápsulas, otras en artículos más largos, pero siempre con la vista puesta en el usuario, no en sacar beneficio del tiempo que emplea en ello. El medio que da a los usuarios lo que quieren puede cobrarles por ello, y con mayor motivo si les da algo que no pueden encontrar en ningún otro sitio; eso es igualmente válido para internet y si lo hacen consumiendo menos de nuestro tiempo, mucho mejor. Como dice Jarvis, la eficiencia no es el enemigo de las noticias, debería ser el objetivo.

 

Si te gustó este post, compártelo.

El futuro de los periódicos está en internet

futuro de los periódicos

Tras el anuncio del Financial Times de volcar sus esfuerzos en la web y abandonar el papel como soporte principal de la información, que analizamos aquí el miércoles, todas las miradas están puestas en el éxito o fracaso de la iniciativa, que por su carácter pionero determinará el futuro de los periódicos. Desde luego, una cosa queda clara: el paso adelante dado por el FT es un paso lógico, y tarde o temprano todos los periódicos deberán decidir cómo encarar ese proceso de migración a la red. Están obligados, porque el periódico impreso está acabando su ciclo y está lastrando a las empresas editoras.

Desde un punto de vista económico, no hay manera de sostener el papel. El mayor problema de los periódicos es la cantidad de costes fijos a los que deben hacer frente. Cada día, solo para funcionar, deben pagar grandes sumas de dinero para que toda la maquinaria que da vida a un periódico siga en marcha: enormes cantidades de papel, imprentas gigantescas que no pueden estar paradas en ningún momento, tinta en cantidades industriales… todo ello para producir cientos de miles de periódicos que deben ser distribuidos en una flota de camiones a todos los puntos de venta del país. A todo eso hay que sumar el coste que suponen todos los sueldos no solo de los periodistas, sino del resto de personal que compone la plantilla de cualquier gran periódico: administrativos, secretarias, gerentes, publicistas… en muchos casos con convenios laborales negociados en tiempos de bonanza que ahora han de ser renegociados a la baja por fuerza.

Para que una empresa como un periódico funcione, hace falta un caudal abundante y regular de capital, o toda la cadena se rompe. Lo que ha ocurrido en los últimos años es que mientras la mayoría de los costes que hemos mencionado se han mantenido fijos, el beneficio se ha desplomado. Los ingresos publicitarios han caído por varios motivos, principalmente dos: primero, que las grandes empresas (y las no tan grandes también) han recortado sus presupuestos destinados a publicidad; y en segundo lugar, los anuncios clasificados, que eran una fuente estable para los diarios, en la práctica han desaparecido a medida que los usuarios se han desplazado a la red.

Y finalmente, no olvidemos que, simplemente, cada vez se leen menos periódicos. Todos los estudios indican que las nuevas generaciones dedican mucho menos tiempo a la prensa escrita y eso tiene que trasladarse por fuerza a las ventas de diarios. El descenso de ventas implica menos capacidad de los diarios para conseguir campañas publicitarias, que ya estaban descendiendo, y los números rojos se convierten en la tendencia dominante.

El futuro de los periódicos pasa por adelgazar las estructuras y diversificar las fuentes de ingresos, creando un nuevo periódico que ya no tiene por qué ser diario y que debe buscar la implicación de sus lectores. Ese nuevo periódico debe tener la red como su principal canal y dejar el papel para números especiales que puedan aportar más valor a la marca. El periódico como medio de comunicación de masas está cumpliendo su ciclo, y ya están surgiendo nuevos diarios puramente digitales que heredarán el hueco dejado por los periódicos en el ecosistema informativo, trabajando en un nuevo canal, internet, que es superior a la prensa escrita. Eso es lo que está haciendo el Financial Times y lo que deben hacer el resto de periódicos del mundo. Y cuanto antes, mejor.

 

Si te gustó este post, compártelo.

El giro copernicano del Financial Times, un momento histórico para los periódicos

Financial Times

 

Hoy hemos conocido posiblemente la noticia más importante para el futuro de los periódicos en lo que va de año, por encima de la compra del Washington Post por Jeff Bezos: El Financial Times va a cambiar su modo de trabajo y asignación de recursos para enfocarse primero en la web, con lo que el diario impreso derivará del contenido publicado en la red y no al contrario.

En una nota enviada a los trabajadores del Financial Times y hecha pública hoy en la web del FT, el editor del diario, Lionel Barber, explica que el Financial Times está listo para el siguiente paso de su estrategia digital. Eso implicará cambios en los modos de trabajo en la redacción, mayores recursos para FT.com y un replanteamiento del periódico impreso.

En la primera mitad de 2014, el Financial Times lanzará una única edición del diario, desterrando conceptos como primera o segunda edición, algo habitual en todos los periódicos del mundo. Se terminó el realizar cambios sucesivos en múltiples ediciones a lo largo de la noche; ese modelo, indica Barber, está muerto. El nuevo Financial Times impreso será producido por un equipo más pequeño orientado a la edición en papel, que trabajará junto a un equipo mayor encargado de la web.

Esa única edición implica realizar cambios mínimos en el periódico durante la tarde y noche, y páginas más estructuradas y fijas. No obstante, serán flexibles para hacer una edición diferenciada en el Reino Unido. En el campo del diseño, el periódico impreso usará más gráficos y datos para acompañar sus informaciones.

Los diferentes editores van a tener que planificar más los contenidos y encargar con inteligencia las informaciones que haya que elaborar, tanto para el papel como para la red. Para ello tendrán que cambiar su mentalidad, tanto editores como periodistas. Todos estos cambios supondrán que gran parte del periódico estará preparada y planeada con antelación, sin depender tanto de la actualidad. La web del Financial Times será la que refleje la actualidad y las noticias se publicarán en momentos de picos de visitas en la red más que por las antiguas horas de cierre, de forma muy similar a un boletín de noticias.

Para conseguir todos estos objetivos, todos los trabajadores del FT deben cambiar el chip, pues el diario va a trasladar recursos y personal de los turnos de tarde y noche al de día, y de la tarde a la mañana. El periodismo del FT, afirma Barber, debe adaptarse aún más a un mundo donde periodistas y analistas mantienen conversaciones con sus lectores, con el objetivo de profundizar en esas relaciones y asegurar que cubren las necesidades de los lectores cuando consultan el FT para noticias de última hora y análisis de calidad, en cualquier momento y por cualquier medio.

Hay mucho más contenido en la nota de Barber, pero la intención es evidente. Es un giro copernicano en el que el papel deja de ser el soporte principal de la información en beneficio de internet, algo que ya comentamos aquí hace tan solo dos días. Mantienen el papel como un importante activo de su oferta multimedia, pero ya no es el más importante, centrando sus esfuerzos en la red.

Y no olvidemos que este giro copernicano no lo hace un diario cualquiera. Lo hace el Financial Times, uno de los pocos periódicos que ha conseguido instaurar un modelo de pago de éxito en la red; tanto que han conseguido tener más suscripciones online que circulación offline. Por eso, nos encontramos ante un momento histórico, en el que uno de los periódicos más importantes del mundo da un vuelco de 180 grados y asume que el papel ya no puede ser su principal valor. Un movimiento arriesgado, que duda cabe, que iremos siguiendo en EScomunicación.

 

Si quieres leer el texto completo de Lionel Barber (en inglés), pincha aquí

 

Si te gustó el post, compártelo.