No nos engañemos, internet es superior a la prensa escrita

Las declaraciones realizadas la semana pasada por Hal Varian, economista jefe de Google, han levantado cierta polémica. Varian apuntó en una conferencia en Italia ocho claves económicas del negocio de la prensa, algunas de ellas quizás muy evidentes, pero que de vez en cuando conviene recordar. Por ejemplo, que la red no es la culpable de que disminuyan las ventas de periódicos, pues este fenómeno comenzó mucho antes de internet; en Estados Unidos, la circulación de la prensa tocó techo en 1972 y desde entonces no ha dejado de descender.

Pero de todas las claves que apuntó Varian, me quedo con esta: Internet es superior a la prensa escrita, sencillamente porque es una mejor forma de distribuir y leer noticias. Para muchos es algo evidente, para otros es una blasfemia, pero el hecho está ahí y no se puede ocultar.

En el lado de los productores de noticias, simplemente no hay comparación entre la prensa escrita y la red: los costes de impresión y distribución suponen más de la mitad de los costes de un periódico, unos costes que un medio nacido en la red no tiene. Para los lectores, las noticias online tienen la ventaja de la actualidad y mayor facilidad de acceso a través de cualquier pantalla del hogar, y gracias al uso de hipervínculos, la lectura de noticias puede ser una experiencia mucho más enriquecedora.

Cualquier argumento que intente hacer prevalecer la prensa escrita frente a internet tiene que girar necesariamente en torno a razones nostálgicas. Quienes hemos entrado en el siglo XXI con unos cuantos añitos hemos vivido una época histórica, la transición de una sociedad analógica a una sociedad digital y siempre recordaremos con cariño ceremonias y rituales como comprar el periódico los domingos y leerlo en familia. Pero eso no debe cegarnos ante la realidad: aquella época ha pasado y ya no va a volver.

Todavía existirán periódicos impresos durante años, quizás algunas décadas, pero serán cada vez más caros y un artículo de lujo, por el que pagarán aquellos que quieran recuperar aquel ritual y revivir la experiencia del periódico en papel. El resto accederá a las noticias a través de cualquiera de sus dispositivos móviles, en cualquier momento o lugar; podrán ser noticias de pago o gratuitas, o puede que una mezcla de las dos. No es nada que no hayamos dicho antes en el blog. El mismo camino que ha seguido la industria de la música o que está comenzando la industria editorial, lo está emprendiendo desde hace años la industria de la prensa escrita.

Esa transición digital de la prensa es un proceso disruptivo en cámara lenta, que lleva ya años en marcha y que se va acelerando conforme pasa el tiempo. Todos los que han vivido en torno al negocio del periodismo escrito van a tener que reconvertirse y adaptarse a esta nueva era. Periodistas, transportistas, kioskeros, imprentas, distribuidores… todos deberán buscar la manera de adaptarse al nuevo escenario en el que, a pesar de todo, sigue habiendo oportunidades, porque todo fin supone un nuevo principio.

 

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¡Cuidado periodista! Un robot podría quitarte tu trabajo

Maximilian with Robot Zombie Scarecrow

Los avances de la tecnología ya han hecho posible crear programas que sean capaces de escribir informaciones periodísticas. Con unas cuantas líneas de código podemos crear un bot (aféresis de robot, por lo que usaré ambos términos en este post) que pueda redactar un texto articulado y coherente sobre la evolución de la bolsa o los resultados de un evento deportivo. No es ciencia ficción, es algo que ya existe y que empresas como Narrative Science han desarrollado hasta el punto de que compañías de la talla de Forbes ya han contratado sus servicios. ¿Es ese el futuro del periodismo? ¿Seremos sustituidos por robots?

Pues no. Como bien apuntaba Matt Waite en Poynter, si eres uno de los que se preocupan al leer párrafos como el anterior o predice el fin de la profesión periodística cuando se entera de que el Washington Post se planteó usar robots para poder cubrir los resultados deportivos en los institutos, debes parar y tranquilizarte. Por una sencilla razón, si un robot puede escribir una historia mejor que tú, no es por ti, sino por la historia, porque es una historia insulsa basada en datos y deberías estar gastando tu energía en otras historias que necesiten del toque humano.

Ya hay bots que pueden escribir noticias sencillas, y algunos hasta pueden hacer un texto decente, pero ya está. No hay nada más que añadir, solo que si temes que un bot puede quitarte tu trabajo, debes pensar seriamente si mereces ese trabajo. A pesar del título de este post, ningún robot va a quitar el trabajo a los periodistas, pero sí van a sustituirlos en muchas historias ingratas, pesadas y repetitivas. Pondré un ejemplo personal: en mi trabajo en el Congreso mandamos previsiones diarias con todos los eventos del día siguiente y hay veces que sumando ruedas de prensa, entrevistas, pleno y comisiones nos vamos a más de mil palabras. Seguramente sea mucho texto para lo que es una simple agenda, pero lo que quiero destacar es que es algo que le quita tiempo al redactor encargado de hacerla. Pueden ser quince minutos, media hora o una hora, pero las previsiones hay que hacerlas. Dado que el trabajo creativo de las previsiones es nulo, un bot podría encargarse de ello y estoy seguro de que nadie notaría la diferencia.

Con esto quiero decir que no hay que temer que el periodismo desaparezca por una invasión robótica. Pueden hacer un texto legible en el que analicen la evolución de unos datos, pero en un bot no puedes programar el instinto periodístico o la empatía. No será capaz de poner un rostro humano a la noticia, o de poder decidir un titular, pero sí puede ser muy útil a los periodistas para librarse de aquellas historias que no necesiten ninguna de esas cualidades. Cuando un robot puede escribir una historia mejor que tu, lo mejor es dejarle que lo haga y dedicarse a buscar mejores historias que solo un humano pueda escribir.

 

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¿Qué hara Jeff Bezos con el Washington Post?

Jeff Bezos
“Una empresa no debería acostumbrarse a ser brillante, porque el brillo no dura para siempre”

Ha pasado más de un mes desde que se anunció la venta del Washington Post a Jeff Bezos y ya conocemos más sobre sus planes: ha concedido una entrevista a su periódico y estuvo reunido con los periodistas del Post para tranquilizarles con respecto a su futuro. ¿Qué podemos sacar de esas dos muestras de las intenciones de Bezos? En mi caso, sensaciones contrapuestas ya que apunta cosas que no parece que sean la renovación que necesita el Post, y al mismo tiempo tiene ideas muy claras de cómo renovarlo todo.

Una de los aspectos que han quedado definidos es que a Bezos le gusta el periódico impreso y que apuesta por crear un paquete de noticias (o como quieras traducir news bundle) que se convierta en un ritual diario para los lectores. En otras palabras, reproducir en la web o la tablet lo que es el periódico impreso o una experiencia parecida. No creo que sea una buena idea, ya que supone ir a la contra de cómo los lectores, especialmente los más jóvenes, consumen hoy la información y olvida por completo las lecciones que se pudieran aprender del caso de The Daily.

En la entrevista, Bezos señala que el Post invierte energía, sudor y dólares en descubrir historias importantes, y después un puñado de sitios web resumen ese trabajo en cuatro minutos y los lectores pueden acceder a esas noticias gratis. Para cortocircuitar esa dinámica, sostiene que el Post debe convertirse en un paquete ritual diario, cuyo valor esté ligado a la coherencia y la conveniencia, no a la suma de las noticias. La gente comprará un paquete, no pagará por una sola historia. Aquí Bezos parece olvidar que muchas personas no quieren pagar por paquetes que contengan historias que no van a leer, y que a otras muchas personas les basta con un resumen de la noticia hecho en cuatro minutos como su mínimo exigible.

Pero si lo del paquete de noticias es desafortunado, no lo es tanto el ritual diario. Si pueden acostumbrar a los lectores a que consultar la página del Post, su app o su feed se convierta en algo tan normal como lavarse los dientes, tienen el 90% del trabajo hecho en la labor de monetizar los contenidos. Eso sí, es una tarea titánica, pero si fuera fácil lo haría todo el mundo, igual que aprovechar a ese otro grupo de personas que está dispuesto a pagar por el paquete de noticias. Aunque haya muchos que no, hay otros tantos que sí quieren pagar por sus noticias y por el ritual diario de informarse, y esos deben ser el objetivo de Bezos, al igual que el del resto de periódicos del mundo.

Es paradójico que al mismo tiempo que quiere mantener ciertas características de la vieja industria de los medios, Bezos tenga muy claro algunas de las reglas que deben aplicar la nueva industria de los medios. En la entrevista del Post, Bezos habla de la regla número uno, que debe ser “no seas aburrido. Algo tan simple nos dice mucho de la personalidad de Bezos, que ha visto al momento uno de los problemas más importantes de los medios en la actualidad: los medios ya no compiten entre sí, compiten con todo aquello que puede captar la atención del lector, sean libros, videojuegos, series, blogs… y para tener opciones de ganar esa batalla, no pueden ser aburridos. No se trata de meter animaciones y grafiquitos, o hacer textos cortos para no cansar, se trata de que la información sea agradable de leer, que no eche para atrás a nadie. Inculcar eso en los redactores del Post es otra tarea titánica para Bezos.

Pero Bezos tiene claras sus ideas, aunque algunas de ellas parezcan erróneas. Hace un tiempo, Amphibia habló de las lecciones de Jeff Bezos para los periodistas, una lectura muy recomendable en la que junto a recomendaciones obvias como ‘nunca dejes de experimentar’, ‘obsesión por los clientes’ o ‘piensa en el largo plazo’, encontramos otras que pueden darnos las claves de lo que puede ser el futuro Post, como ‘trabaja en grupos para dos pizzas’ (o como evitar la burocratización y la reunionitis), ‘empieza ya para evitar lamentarte después’ (hoy día, el segundo que llega no se lleva premio) o ‘sean tercos pero flexibles’ (no hay que ser un talibán para conseguir tus objetivos).

Todos los periódicos del mundo están expectantes y pendientes de las oficinas del Post para ver de qué manera puede Bezos renovar el diario. Habrá que estar muy atento a lo que hace Jeff Bezos con el Washington Post y desde EScomunicación, os lo iremos contando.

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Un año con Spundge

 

Hoy 23 de septiembre se cumple un año desde que creé el cuaderno de EScomunicación en Spundge, Periodismo para periodistas y, tras todo este tiempo, he de decir que estoy bastante contento con los resultados.

  • Spundge es una herramienta muy visual y, al contrario que otras como paper.li o scoop.it, el diseño es más limpio y legible, y permite consultar todos los elementos del cuaderno sin necesidad de abandonar la página.
  • Con Spundge puedes incorporar cualquier feed de noticias como fuente para tus cuadernos, lo que te permite utilizarlo como un lector secundario y acceder a esos artículos que leíste y quieres conservar. Además, puedes realizar búsquedas directamente desde Spundge en plataformas como Twitter, Facebook, Youtube, Linkedin, Google+, Flickr, Reddit, Vimeo… con la que la facilidad para encontrar contenidos es máxima.
  • Como archivo o repositorio, es una forma excelente de conservar artículos de interés. En este caso he centrado el cuaderno en periodistas hablando de periodismo: videos, tuits, seminarios y, sobre todo entrevistas a grandes periodistas como Jon Sistiaga, David Carr, Gumersindo Lafuente, Juan Antonio Giner, Enric González o Giles Tremlett.
  • Permite tener tus propios seguidores, pudiendo así llegar a mucha gente a la que igual no podrías alcanzar de otra manera. Y en ese sentido, puedo sentirme orgulloso de que Periodismo sobre periodistas haya conseguido 12 seguidores; no es mucho, pero es una buena cifra primero para una plataforma que aún es minoritaria como Spundge, y segundo para un cuaderno de Spundge en español con contenidos en español.
  • Y con eso enlazo con el principal problema de la plataforma, la cuestión del idioma. Spundge tiene un gran potencial y cubre una necesidad, la gestión de contenidos, en la que compiten varias empresas. Pero tan solo permite trabajar en inglés o francés, algo lógico para una empresa canadiense pero si quieren expandir su alcance, tener más idiomas, especialmente el castellano, sería un plus.

Con todo, si me preguntas si te recomendaría Spundge, te diría que sí sin dudarlo. Es una herramienta fácil de usar, visual, intuitiva, y cuyo potencial para editar y gestionar contenidos es inmenso. Con su plugin para Chrome, cualquier página web es susceptible de ser guardada en un cuaderno y su capacidad para importar feeds y buscar contenidos en las principales plataformas la hacen aún más versátil. Si Spundge diera el paso y se localizara al castellano, sería prácticamente perfecta, pero habrá que esperar de momento.

Spundge es una plataforma que puede ser algo grande; ojalá lo consiga y desde aquí apostamos por ella con Periodismo sobre periodistas.

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7 de cada 10 periodistas temen perder su puesto de trabajo

 

A principios de semana se dio a conocer el II Barómetro Easypress sobre la profesión periodística, que arroja unos datos bastantes descorazonadores sobre el futuro de la profesión. Cuando siete de cada diez periodistas en ejercicio temen por su puesto de trabajo, solo se puede calificar el estado de la profesión como crítico. El barómetro reafirma la tendencia pesimista que ya apuntaba el año pasado. Una gran mayoría de periodistas considera que su puesto de trabajo está en peligro y que la situación laboral en los medios de comunicación es precaria. Las expectativas en la profesión son poco esperanzadoras y la credibilidad del periodismo está en sus peores momentos.

¿Soluciones? Nadie tiene la varita mágica, pero los periodistas están comenzando a autoemplearse, creando sus propios medios de comunicación: un 16% de los encuestados ha creado un nuevo medio de comunicación propio como salida profesional y otro 10% tiene previsto hacerlo a corto plazo. En ese empeño, las TIC juegan un papel determinante, gracias a que cada vez los medios digitales son más valorados. Un 83% de los periodistas les atribuye la misma credibilidad que a los medios tradicionales, y el mismo porcentaje reconoce que el modelo de la prensa escrita evoluciona a la reducción del papel en favor de nuevos medios digitales.

Éstas son algunas de las conclusiones del barómetro, que puedes consultar en este mismo post o a través de este enlace.

 

 

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GTA V: Cinco razones por las que los videojuegos han cambiado la industria del entretenimiento

Quizás no se haya notado mucho si repasas los medios de comunicación, pero la salida de GTA V al mercado es posiblemente el estreno más importante del año en la industria del entretenimiento. No es una afirmación vacía, tan solo hay que repasar sus cifras: Ha costado más de 200 millones de euros -únicamente la tercera entrega de Piratas del Caribe ha costado más- y en su primer año se espera que coloque hasta 25 millones de copias, lo que supone unos ingresos de más de 1.000 millones de euros. Con estos números en mente, nadie puede negar la importancia de GTA V y que los videojuegos han cambiado por completo la industria del entretenimiento. Si todavía no estás convencido, aquí tienes cinco razones:

  • Como acabamos de ver, los videojuegos son la mayor forma de entretenimiento. Los números del estreno de GTA V son demoledores, pero es que todavía hay más: las cifras de consolas vendidas indican que las diez plataformas más vendidas de la historia han colocado más de 2.000 millones de consolas en todo el mundo y de esas, las consolas de última generación -PS3, XBox 360 y Wii- suponen más de 250 millones. La industria del videojuego ingresó 58.000 millones de dólares en 2012, sin incluir los juegos en dispositivos móviles. Para comparar, la industria del cine ingresó 34.700 millones de dólares en 2012.
  • Hace ya mucho tiempo que los videojuegos no son para niños. Hay un mercado para el videojuego infantil, pero no significa que todos los videojuegos sean para niños; es como decir que las películas son para niños basándose solo en las pelis de Disney. Cuando el jugador medio tiene 30 años de edad, lleva jugando como mínimo desde los 18 y casi la mitad de la población gamer son mujeres (47%) podemos afirmar con toda seguridad que los videojuegos son un entretenimiento tan para adultos como cualquier otro. Ya lo dije hace unos meses, precisamente por eso son la mayor forma de entretenimiento.
  • Contrariamente a los tópicos, los videojuegos son cada vez más una forma de entretenimiento social. Por un lado, el auge de los videojuegos online y las competiciones a nivel mundial están creando una comunidad de jugadores en todo el mundo, y hay quien ya vive de los videojuegos; incluso existe una Liga de Videojuegos Profesional. Por otro lado, la experiencia de jugar ya no tiene que ser en solitario: algo tan simple como quedar con los amigos para echar unas partidas al FIFA es algo cada vez más común. Ser un jugador ya no supone encerrarse a solas, es una experiencia que puedes compartir.
  • No hay medio que te sumerja en la historia mejor que los videojuegos. El propio GTA V es un buen ejemplo de ello, y hay muchos ejemplos más. Desde la legendaria saga de Monkey Island hasta el más moderno Skyrim, muchos videojuegos han creado una trama donde el jugador forma parte de la historia y la define con sus actos; bien sea con experiencias casi de película como Splinter Cell o Call of Duty, o a través de juegos de estrategia en los que el jugador usa su imaginación para llenarlos de detalles, como XCOM o Crusader Kings II. En ese aspecto, un buen videojuego no tiene absolutamente nada que envidiar a una buena película o un buen libro.
  • Los videojuegos son una nueva forma de arte. Puede que para algunos no, pero para el Museo de Arte Moderno de Nueva York (MoMA) sí; tanto, que se ha hecho con una selección de videojuegos para su catálogo, con clásicos intemporales como Pac-Man, Tetris o Portal. Para el MoMA, los videojuegos son una disciplina artística y todo un ejemplo dentro del mundo del diseño. A pesar de eso, muchos no los aceptarán como tal, pero para todos aquellos que nos hemos emocionado con un videojuego, no nos cabe duda, son un arte, quizás en sus primeros momentos de vida, pero arte al fin y al cabo.

 

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Lecturas 2.0 esenciales: Los elementos del periodismo, de Bill Kovach y Tom Rosenstiel

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En EScomunicación hablamos constantemente de periodismo (y de algunos otros temas) pero hay veces en las que puedes perder de vista qué es el periodismo; por eso libros como Los elementos del periodismo son una lectura esencial. Escrito por los periodistas estadounidenses Bill Kovach y Tom Rosenstiel en 2001, establece una serie de características fundamentales para poder definir el periodismo, nueve elementos de los que ya hemos hablado en el blog. Ahora, finalizada la relectura, es cuando toca una reseña más extensa de un libro que todo periodista debe leer.

Qué es periodismo

Muchas veces da la impresión de que la definición de periodismo es circular: periodismo es lo que los periodistas dicen que es periodismo, y por esa regla de tres solo los periodistas pueden decidir qué es buen periodismo o mal periodismo. Esta pretensión perversa no dice nada bueno de algunos profesionales, y hay quien sostiene que definir el periodismo puede resultar peligroso en cuanto que sería limitarlo. Pero en el caso del periodismo definir no es limitar y lo cierto es que hace falta definir qué es el periodismo, y podemos hacerlo a través de su función: El propósito principal del periodismo es proporcionar a los ciudadanos la información que necesitan para ser libres y capaces de gobernarse a sí mismos.

Partiendo de esa función, vemos la principal característica del periodismo es el servicio que presta a los ciudadanos. Hasta este siglo, esa función incluía decidir qué noticias eran dignas de ser publicadas y cuáles no, pero en la era de la sobreabundancia de información esa labor de gatekeeper ya no constituye una cualidad definitoria. Ahora, cuando los ciudadanos tienen a su disposición más información que nunca en la historia, el periodismo no necesita reinventarse como puedan pensar algunos. Las tecnologías de la información y la comunicación no han cuestionado la función del periodismo, tan solo han modificado la manera en que los periodistas deben llevarla a cabo. Ya no es labor de los periodistas decidir qué debe o no debe saber el ciudadano, sino ayudarle a poner en orden la información que le llega.

[pullquote]El periodismo intenta llegar a la verdad en un mundo confuso procurando discernir en primer lugar lo que es información fidedigna de todo lo que son informaciones erróneas, interesadas o simplemente desinformación”[/pullquote]

Así, la era digital no provoca ningún cambio fundamental en la función del periodismo. Puede que las técnicas hayan variado, pero los principios subyacentes siguen siendo los mismos y la primera obligación del periodismo es la verdad. Las discusiones filosóficas sobre la verdad no corresponden al periodismo, sino a la semántica, por eso los periodistas deben buscar una forma práctica o funcional de verdad, no la verdad en un sentido absoluto o filosófico, no la verdad de una ecuación. El periodismo puede -y debe- buscar la verdad en un sentido que nos permita gestionar nuestra vida cotidiana; no basta con reproducir los hechos verazmente, hay que informar de la verdad que encierran los hechos. La fidelidad a los hechos importa, por supuesto, es el cimiento sobre el que se construye todo lo demas: el contexto, la interpretación, el debate… El periodismo intenta llegar a la verdad en un mundo confuso procurando discernir en primer lugar lo que es información fidedigna de todo lo que son informaciones erróneas, interesadas o simplemente desinformación, para luego dejar que la comunidad reaccione y el proceso de discernimiento continúe.

Esta búsqueda de la verdad ha sido sustituida a veces por conceptos como imparcialidad o equidad, pero la imparcialidad es un concepto demasiado abstracto y hasta más subjetivo que la verdad, y la ecuanimidad también es subjetiva. Si las partes implicadas en una noticia no tienen el mismo peso, ser equitativo e imparcial puede equivaler a no ser fiel a la verdad. La necesidad de verdad es hoy mayor que nunca y no puede ocultarse tras artificios o juegos lingüísticos; es lo que debe buscar el periodista ante todo y sobre todo.

Lealtad a los ciudadanos

El periodismo debe su lealtad a los ciudadanos y por eso nunca debe aislarse o encerrarse en una burbuja, y mucho menos considerar a los ciudadanos como clientes a los que presta sus servicios. El periodismo establece una relación con su audiencia muy distinta a la de cualquier otra empresa de la economía de consumo tradicional, y en algunos aspectos mucho más compleja. El público no es un cliente que compra bienes o servicios, pero el anunciante sí lo es, y en muchos casos las empresas periodísticas han priorizado al anunciante sobre los ciudadanos, un error que ha costado muy caro. El periodismo debe restablecer el compromiso con el pueblo que la industria periodística ha contribuido de manera tan errónea a subvertir.

[pullquote]La noción de libertad de prensa se basa en la independencia. Solo una prensa libre de censura puede contar la verdad”[/pullquote]

La esencia del periodismo es la disciplina de verificación, es lo que le diferencia del entretenimiento, la propaganda o las obras de ficción, el centrarse en el relato fidedigno de los hechos. Verificar no es limitarte a comprobar que todo lo que cuentas es verdad, que también, sino aplicar los principios correctos para que las noticias que elaboras contengan solo hechos: No añadir nada ni maquillar los hechos; no engañar a tu público con técnicas narrativas o dramáticas que se aparten del relato de los hechos; ser transparente, decir por qué la información nos parece fiable y qué has hecho para conseguirla, y con eso, además, mostrarás a tu público que lo respetas; y ser humilde, especialmente en lo que refiere a tu propia capacidad, para no perder nunca de vista que tu trabajo es buscar la verdad para informar a los ciudadanos.

Los periodistas deben mantener su independencia con respecto a aquellos de quienes informan. Es un gesto de arrogancia, ingenuidad y autoengaño pensar que se puede informar de una noticia al tiempo que se forma parte de ella, y es uno de los mayores males a los que se enfrenta el periodismo. La noción de libertad de prensa se basa en la independencia. Solo una prensa libre de censura puede contar la verdad y, en la actualidad, esa libertad se extiende para significar también independencia de otras instituciones, como partidos políticos, anunciantes, empresas…

Para poder asegurar esa independencia es importante la transparencia. Como ciudadanos merecemos saber si un reportero mantiene una implicación directa con los asuntos o las personas sobre quienes informan. Pero siendo importante, no basta con la transparencia, es crucial mantener cierta distancia personal a fin de mantener la claridad de ideas y hacer valoraciones independientes. Cada vez más, se percibe a la prensa no como una institución representante del pueblo y que actúa en su nombre, sino como parte de un poder establecido; por eso los periodistas están tan mal valorados. Por desgracia, hay muchos periodistas que no son lo bastante sinceros o inteligentes para reconocer que una opinión debe basarse en algo más sustancial que las creencias personales si es que ha de tener un valor periodístico.

Control del poder

Y la independencia es aún más importante porque el periodismo debe ejercer un control independiente del poder. Los periodistas deben ejercer su vigilancia no solo sobre el Gobierno, sino sobre el mundo empresarial, el ámbito cada vez mayor de las actividades sin ánimo de lucro y el foro de debate cada vez más amplio creado por las tecnologías de la información. Dentro de esa labor de control, además, el periodismo tiene que proporcionar un foro público para la crítica y el comentario. En esta nueva era de los medios es más importante, no menos, que ese debate público se construya sobre los mismos principios que el resto del periodismo, empezando por la necesidad de atenerse a la veracidad, los hechos y la verificación.

Los periodistas han de esforzarse para que el producto periodístico sea atractivo y relevante. El periodismo es una narración con un propósito, proporcionar al ciudadano la información que necesita para comprender el mundo; el primer desafío es encontrar la información precisa para los ciudadanos; el segundo, que sea significativa, relevante y atractiva. Estos desafíos no imposibilitan la labor del periodista, solo la hacen más difícil y sirven para distinguir el periodismo de éxito del periodismo perezoso, el buen periodismo del malo, el ecuánime del sensacionalista.

[pullquote]El periodismo es una narración con un propósito, proporcionar al ciudadano la información que necesita para comprender el mundo”[/pullquote]

La responsabilidad del periodista no se limita únicamente a conseguir y ofrecer información, sino a hacerlo de tal modo que la gente quiera prestarle atención, buscando el equilibrio entre los dos extremos de información y entretenimiento. Una noticia que se limite a enumerar datos o sucesos resulta tan poco natural como otra que por entretener abandone cualquier información relevante. Y sobre todo no hay que olvidar que sea cual sea el tratamiento de una noticia, su mayor atractivo es que sea cierta.

Todos estos son solo algunos de los aspectos tratados en el libro, una lectura obligada para todo aspirante a periodista o profesional del periodismo. Kovach y Rosenstiel han creado un manual y un manifiesto para que el periodismo pueda volver a ser un instrumento al servicio de los ciudadanos y no de otros intereses. Aunque no entran de lleno en el cambio de paradigma del periodismo hacia el digital y la crisis de los periódicos, Los elementos del periodismo es un espejo de lo que son los componentes clave del periodismo, que todos los nuevos medios nacidos en la red deben interiorizar y respetar, para que el periodismo del siglo XXI no cometa los errores del periodismo del siglo XX.

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Riptide, el choque entre periodismo y tecnología digital

Una historia oral del choque épico entre periodismo y tecnología digital, desde 1980 hasta ahora” o “Lo que realmente le pasó al negocio de las noticias”. Esos son los ambiciosos lemas de Riptide (Aguas revueltas), el proyecto del Laboratorio de Periodismo Nieman de la Universidad de Harvard, que pretende recopilar los cambios que ha experimentado el periodismo en el cambio de paradigma hacia lo digital, a través de más de cincuenta entrevistas a directivos de empresas de medios de todos los campos. El proyecto suena ambicioso y lo es, pero ¿han conseguido su objetivo?.

En primer lugar, Riptide es un ejemplo de lo que pueden ser las publicaciones periodísticas en el futuro. Siguiendo la estela de Snowfall, sus responsables han creado un sitio web con un excelente diseño, limpio, intuitivo, legible y pensado para su lectura en cualquier tipo de pantalla; leerlo en la tablet es realmente una delicia. En segundo lugar, el atractivo del continente es superado por el del contenido: el grueso del estudio lo componen las entrevistas, y entre estas podemos destacar gente como Nicholas Negroponte, fundador del Laboratorio de Medios del MIT; Ariana Huffington, fundadora del Huffington Post; Eric Schmidt, máximo responsable de Google; Marty Baron, editor de The Washington PostDoc Searls, coautor del Manifiesto Cluetrain; Andrew Sullivan, bloguero y fundador de The Dish; Jim Vandehei, editor de Politico; Dick Costolo, CEO de Twitter; Om Malik, fundador de Gigaom; Tim Berners-Lee, inventor de la World Wide Web; Jeff Jarvis, ya conocido por los lectores de este blog; Chris Cox, responsable de producto en Facebook; Matt Mullenweg, creador de WordPress; Henry Blodget, fundador de Business Insider; Steve Case, cofundador de AOL, o Will Hearst, presidente de Hearst Corp. Por citar un tópico, quizás no estén todos los que son, pero desde luego que son todos los que están.

Riptide está compuesto por 15 capítulos en los que se aborda la relación entre periodismo y tecnología desde los años 80 hasta la actualidad. Desde la llegada del teletexto hasta la normalización de las redes sociales, pasando por el nacimiento de la World Wide Web, los blogs, la burbuja de las puntocom, la explosión de la publicidad online con Google o la gran recesión de 2008. En los próximos días publicaré un post más extenso con los puntos más destacados del estudio. Todavía tengo dudas de si voy a leerlo online a través de la tablet o aprovecharé el PDF que tienen preparado con una versión en texto del mismo. En cualquiera de los casos, Riptide tiene muy buena pinta y creo que va a ser un estudio de referencia.

 

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El mejor modo de contar una noticia

 

A veces, empezar por la A y acabar por la Z no es el mejor modo de contar una noticia. A veces, quitas L, M, N, P y O de la mitad del artículo y los colocas al comienzo porque se trata de la parte más interesante de la noticia y la que permite que el lector la comprenda y considere con cierta perspectiva”

 

Bill Whitaker, de CBS News, en Los elementos del periodismo.

 

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Cómo organizar y gestionar tus fuentes de información

 

Es bien sabido por todos los lectores del blog que nos encontramos en la era de la sobreabundancia de información, por lo que es una cuestión vital saber cómo organizar y gestionar tus fuentes de información. Lo que antes de internet se podía conseguir conservando recortes de periódico o fotocopias, ahora se convierte en una tarea mucho más exigente; decenas o cientos de blogs, columnas de opinión, artículos, tuits, infografías, archivos de audio y vídeo… Consumimos muchos contenidos a lo largo del tiempo y es necesario disponer de herramientas para poder archivar, organizar, compartir y recuperar esos contenidos cuando sea necesario. Para un periodista, es una labor incluso más crítica, pues debe poder acceder a toda la información de su archivo de forma rápida y sencilla; no es algo que podamos confiar exclusivamente a nuestra memoria.

No es la primera vez que hablo de este asunto. Hace algo más de un año, hablaba de mi dieta informativa y unos meses después de ese post,  de algunas herramientas para procesar, compartir y archivar información; desde entonces he ido perfeccionando el método y creo que ya está lo bastante maduro para poder hablar de ello en el blog.

Recibir y clasificar la información

El primer paso es elegir una buena plataforma para en la que unificar tus fuentes y tus lecturas. Yo he apostado por Feedly, que se ha convertido en el heredero más aventajado del Google Reader. A través de Feedly recibo las actualizaciones de más de 70 fuentes diferentes de comunicación y tecnología, que puedo consultar desde mi smartphone, la tablet o cualquier PC con conexión a internet. He terminado tan a gusto con Feedly que incluso me he suscrito al servicio Premium, que por poco más de 35 euros al año me permite buscar entre los feeds archivados y se integra con Evernote, como explicaré más adelante. Además de Feedly, Twitter es la otra gran herramienta con la que accedo a la información. Con más de 175 cuentas seguidas y subiendo poco a poco, mi timeline está salpicada de grandes y pequeñas historias, e intento consultar Twitter tan a menudo como puedo. Y por supuesto, sigue quedando el descubrimiento a través de recomendaciones de los amigos en redes sociales o la navegación sin rumbo en la que acabas llegando a textos interesantes.

En cualquiera de los casos, es necesaria una manera de poder guardar y recopilar aquello que me interese conservar y Evernote se ha convertido en la aplicación de referencia donde archivo todo lo que leo y considero que puede ser de interés. He creado una estructura de libretas en las que dentro de la carpeta de tareas, incluyo tres libretas con las tres acciones más comunes cuando encuentro un texto de interés: Para leer significa que merece una segunda lectura más atenta, pues puede ser materia para un post; y las carpetas Para Hootsuite y Para Spundge donde mando aquellas entradas que quiero compartir en el futuro. Como a Evernote también puedo acceder desde cualquier dispositivo, puedo consultar todas esas notas cada vez que tengo un momento libre.

Compartir y archivar la información

El siguiente paso es compartir esa información que he considerado de interés. Para eso, sigo usando Hootsuite, que me permite con apenas dos o tres clics, programar contenidos y enlaces que considere interesantes para los seguidores del blog en redes sociales. Durante estos primeros días de septiembre aún no he comenzado a compartir enlaces, pero a partir de esta semana retomaré el hábito así que si quieres recibir contenidos de calidad, no dudes en seguirme en Twitter o Facebook.

Además de Hootsuite, también continúo usando Spundge, en la que mantengo el cuaderno Periodismo sobre periodistas, con una recopilación de entrevistas, vídeos y tuits en los que los periodistas son los protagonistas. Lo que me gusta de Spundge es su facilidad a la hora de añadir contenidos al cuaderno y que es muy visual, como puedes comprobar en la captura que acompaña este post. Pienso que aún quedan cosas por mejorar en la plataforma, como el tema de los idiomas, pero creo que tiene mucho futuro para crear este tipo de archivos visuales, que es la idea detrás de Periodismo sobre periodistas: mantener un archivo continuado de enlaces en los que poder leer y escuchar a periodistas hablando sobre periodismo.

Esa función, la de archivo, no solo la realizo a traves de Spundge; tanto Evernote como el propio Feedly me sirven como archivo para todo aquello que quiero conservar. Gracias a la función de búsqueda del Feedly premium y a la potente búsqueda en las notas de Evernote, estoy seguro de que podré encontrar cualquier cosa aunque hayan pasado meses o años… siempre que lo haya archivado correctamente, claro. Además de eso, Scrivener sigue siendo la herramienta donde escribo cada post y el repositorio en el que puedo encontrar rápidamente una cita de Pepe Cervera sobre la que escribí hace dos años o lo que publiqué en junio sobre el futuro del periodismo. Algo esencial para no repetir temas innecesariamente en el blog.

Con todas estas herramientas puedo decir que me mantengo informado y que controlo todo lo que leo, clasificando, compartiendo y archivando la información. Espero que te haya sido de ayuda y si conoces alguna otra herramienta que pueda ser útil para organizar y gestionar tus fuentes de información, no dudes en compartirla en los comentarios.

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