La crisis de la prensa no ha hecho más que comenzar

La crisis de la prensa es algo en lo que todos los estudios sobre el futuro del periodismo están de acuerdo y hemos hablado muchas veces de ella en el blog. Pero todavía hay quien parece creer que podemos volver a la edad dorada de 2007 y que con pequeños ajustes se pueden mantener los periódicos tal y como los conocemos hoy. Por eso, artículos como este de Joshua Benton en Niemanlab son tan necesarios para abrir los ojos a todos. Fijaos en la siguiente diapositiva.

Forma parte del estudio de Mary Meeker sobre tendencias en internet publicado en 2012, uno de los más prestigiosos de Estados Unidos, en el que hay algunos aspectos que nos muestran que la crisis de la prensa no ha tocado fondo. En la diapositiva anterior, se ve la relación entre el porcentaje de tiempo de uso de los medios y el gasto de publicidad. Vemos por ejemplo que la televisión tiene un tiempo de uso del 43% y un 42% del gasto de publicidad. No hay ninguna ley que diga que el dinero invertido en publicidad es directamente proporcional al tiempo de uso, pero creo que podemos asumir que es una hipótesis muy válida. En cuanto examinamos los datos de los periódicos vemos que son absolutamente desproporcionados: un 25% del gasto publicitario para un 7% del tiempo de uso. Y los dispositivos móviles están en el otro extremo: mucha atención (10%) y poco dinero para publicidad (1%).

Por tanto, si pensamos que la inversión publicitaria tenderá, lógicamente, a igualarse o aproximarse al tiempo de uso, hay dos conclusiones muy sencillas. Una, que el futuro pinta muy mal para los medios impresos, y dos, que periódicos y revistas harían bien en esforzarse en buscar maneras de hacer rentables los dispositivos móviles. ¿Pero qué ocurre cuando comparamos con la diapositiva del estudio de 2013?

Los dispositivos móviles suben dos puntos en tiempo de uso y otro tanto en inversión publicitaria, pasando de 1.600 millones de dólares a 4.000 millones en un año. Y si hacemos caso a nuestra hipótesis, tiene mucho margen para seguir creciendo. Pero en los medios impresos, la situación es bien diferente: bajan un punto en porcentaje de uso y dos en inversión publicitaria. La crisis de la prensa sigue golpeando duro y lo peor es que aún hay mucho margen. Es cierto que estos son datos referidos a Estados Unidos, pero la tendencia puede extrapolarse al resto del mundo.

Así que cuando alguien os diga que hablar de la desaparición de la prensa escrita es una exageración, recordad estas diapositivas y la hipótesis que hemos estado manejando. Aún queda mucho para que la inversión publicitaria se equilibre con respecto al tiempo de uso. La crisis de la prensa no ha hecho más que comenzar.

 

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¿Por qué debería aprender a programar un periodista?

¿Estarías dispuesto a aprender a programar? Si plantease esa pregunta a los periodistas que conozco, creo que por lo menos el 99% me mirarían con cara de pocos amigos. “Yo soy de letras”, “Ya he estudiado una carrera, no necesito otra”, “Para eso están los programadores”… son solo algunas de las posibles excusas que no dudo que me encontraría. Pero no hay excusa que valga. Estamos ante la mayor crisis de la historia del periodismo, una auténtica revolución sistémica que se está produciendo mientras lees este post y que no tiene vuelta atrás. No te engañes, cuando la crisis económica pase, la crisis de los medios de comunicación seguirá, puesto que está vinculada a la desaparición de la anomalía que son los medios de comunicación de masas, entre otros motivos. En ese escenario, la polivalencia va a ser una característica muy demandada y aprender a programar puede serte de mucha ayuda.

  • Tienes que ser capaz de moverte en el entorno tecnológico con cierta soltura. Nadie pide que seas un programador experto capaz de crear una aplicación de la nada, pero sí que sepas distinguir entre HTML y Javascript, por ejemplo. Conocer de programación no será imprescindible para que hagas tu trabajo, pero sí te ayudará a hacerlo mejor.
  • El periodismo futuro será online. Creo que nadie va a negarme que el periodismo del futuro se producirá por y para la red, y saber programar te permitirá aprovechar al máximo todas las posibilidades. ¿Conoces Snow Fall? Estoy seguro de que dentro de unos años esos reportajes serán muy comunes y el periodista que pueda crearlo en su integridad será el profesional más valorado.
  • Te permitira mejorar tus proyectos y crear otros nuevos. Algo tan simple como saber modificar los archivos PHP de una plantilla de WordPress te permitirá poder adaptar algo genérico a tus necesidades específicas. Tú eres el periodista y sabes lo que necesitas, puedes aprender a hacerlo tú mismo si entra dentro de tus posibilidades o verte obligado a contratar a alguien. Tú eliges.
  • No necesitas invertir dinero, tan solo dedicación. Hay muchos recursos gratuitos en la red con los que puedes aprender a programar sin gastar un solo euro. Codecademy es quizás el más conocido, pero también tienes Code Avengers, Coursera o Code School. Puedes adquirir las nociones básicas de programación y codificación gratuitamente, lo único que necesitas es empeño.
  • Puede ayudarte a conseguir o conversar tu trabajo. Aprender a programar te permitirá poder explotar las posibilidades de la red, porque sabes qué es lo que hay detrás; además, en un entorno tan competitivo como el periodismo, toda ventaja es poca si quieres crear tu público. Recuerda que no hay nada peor que la indiferencia.

 

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EScomunicación en Saber Más

Saber más

Desde hace un par de meses vengo colaborando en Saber Más, el proyecto de divulgación científica que ha puesto en marcha mi amigo y colega periodista Juan Antonio Ibáñez, con una sección semanal sobre tecnología. El programa se emite a través de Valentia Radio todos los martes a las 11:00 (con redifusión los sábados a las 20:00) y podéis escuchar todos los audios en este enlace. Además del programa de radio, el proyecto cuenta con la web www.sabermasciencia.es, donde se recogen las noticias más destacadas de la actualidad científica. Así que si queréis escuchar como es la voz del que escribe, solo debéis buscar los audios de la sección Tecnología y Más, donde humildemente pongo mi granito de arena en este proyecto: Saber Más, el programa de ciencia más abierto.

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¿Son los medios de comunicación de masas una anomalía?

¿Es posible que los medios de comunicación de masas sean una anomalía? Esta idea que leí el otro día en Paidcontent me parece bastante acertada y explica por qué están triunfando tanto las redes sociales, por qué los medios tradicionales tienen cada vez más difícil mantenerse en una sociedad hiperconectada y por qué el contenido generado por los usuarios es el más demandado por los propios usuarios.

Esa idea parte de un estudio de Lee Humphreys, profesora de la Universidad de Cornell, que afirma que, a través de herramientas como los diarios, hemos estado narrando nuestra actividad diaria y reflexionando sobre ella desde mucho antes de que existieran Twitter o Facebook. Al investigar sobre el tema, Humphreys encontró que no fue hasta el siglo XX que los diarios comenzaron a considerarse algo privado. Durante el siglo XIX, descubrió que era habitual que amigos y conocidos se reunieran e intercambiaran sus diarios para leerlos, como una forma de ponerse al día y compartir sus experiencias.

¿Suena familiar? Es lo mismo que hacen millones de personas en las redes sociales todos los días.

Los medios de comunicación de masas son un producto de su época. En el siglo pasado, era mucho más sencillo y viable económicamente llegar a millones de personas con un único producto, bien fuesen películas, programas de radio o televisión, o el periódico del día. Los avances en la tecnología han destrozado literalmente esa premisa. El producto final de todos los medios de comunicación de masas puede trasladarse tal cual a la economía de los bits y ahí el coste de llegar a mil personas o a un millón es exactamente el mismo. Con la particularidad de que es bastante próximo a cero, por cierto.

De ahí la pregunta que encabeza este post y de la que pienso que la respuesta es clara. Los medios de comunicación de masas son tan característicos de su tiempo que creo que son una anomalia histórica, un paréntesis incluso. Antes de ellos, la comunicación era más social y solo se limitaba por cuestiones geográficas. Los medios de comunicación de masas eliminaron esa limitación y, de repente, crearon una masa de receptores que solemos denominar público. Durante décadas, el público consumió los contenidos ofrecidos por los mass media ante la falta de alternativas. Ahora, las TIC hacen que el público les dé la espalda y vuelva a usar medios más sociales, en las que ya no hay límites geográficos. Y los medios de comunicación de masas se encuentran con que esas masas cada vez son menores, deben competir con otros actores que juegan con otras reglas y el monopolio del que disfrutaron el siglo pasado ha desaparecido.

Y por eso, sostengo que los medios de comunicación de masas son una anomalía. Quedarán grandes éxitos y bestsellers, pero el futuro de los medios ya no está en las masas, está en la larga cola.

 

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El peor y el mejor momento para el periodismo

Para cualquier lector habitual de EScomunicación, la crisis de los medios de comunicación no es ninguna sorpresa. Aquí hemos hablado en varias ocasiones de la desaparición de la prensa escrita y los cambios en el negocio del periodismo. Quizás sea el sector que con más virulencia ha sufrido la crisis económica y desde luego las cifras no son nada halagüeñas.

El primer Estudio General de Medios de 2013 lo ha dejado bien claro: la influencia y audiencia de la prensa escrita es cada vez menor y ya incluso la prensa digital da señales de flaqueza. Y a eso se suma una caída brutal de la publicidad que no da lugar a dudas. Ninguna empresa, ni periodística ni de otro tipo, puede aguantar pérdidas anuales del 22 por ciento en ingresos publicitarios. Ante este panorama, hay poco lugar para la esperanza, pero el caso es que la hay. Por cada periódico impreso que cierra, surgen otros medios de comunicación online tras su estela. Como apunta Mattew Ingram, es un momento curioso pues podemos afirmar que es el peor momento para el periodismo, pero también que es el mejor momento para el periodismo y no nos equivocaríamos.

 

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Nueve consejos para escribir bien

Cuanto más escribo, más me convenzo de la importancia de saber escribir bien. Tanto por mi profesión como por gusto, me paso escribiendo todo el día: para este blog, para el programa Saber Más en el que colaboro y para otros proyectos personales. La escritura me da de comer -y pretendo que siga haciéndolo durante mucho tiempo- por lo que siempre intento buscar maneras de mejorar y seguir aprendiendo. Como ya llevo un tiempo en ello, y pensando que pueden ser útiles para otras personas, aquí van nueve consejos para escribir bien.

  1. Para escribir bien no te basta solo con no tener faltas de ortografía, pero si tienes faltas de ortografía nunca vas a escribir bien. Es triste decirlo así, pero no hay otra. Una sola falta de ortografía puede manchar todo el texto que has escrito con tanto cuidado y, además, da muy mala imagen de ti. Si trabajas en comunicación o pretendes vivir de lo que escribes no tienes otra opción: aprende las reglas de ortografía y gramática y úsalas correctamente.
  2. Organiza tus ideas antes de escribir. Van a ser muy raras las ocasiones en las que te pongas ante el papel o la pantalla y no te quedes parado pensando cómo seguir. Antes de comenzar, piensa qué vas a escribir y prepárate un pequeño guión (si crees que te va a hacer falta). Si lo tienes claro en tu mente, no tiene que costarte plasmarlo por escrito; si te cuesta, quizás no lo tenías tan claro.
  3. Repasa lo que has escrito. Este puede ser el consejo más importante de la lista. Si solo lo vas a leer tú no es necesario, pero si alguien más va a leerlo, repásalo. Léelo una y otra vez, hasta que estés seguro de que no tiene faltas y que es exactamente lo que quieres, o al menos algo muy aproximado. Y si puedes, léelo en voz alta. Te ayudará a ver el ritmo del texto, algo muy relacionado con el siguiente consejo.
  4. Aprende a usar los signos de puntuación. Dentro de las reglas de ortografía y gramática, los signos de puntuación son una de las que más a menudo se olvidan; no tendría que ser así, porque su buen uso enriquecerá tu texto mucho más de lo que lograrías con otras herramientas. Si no me crees, repasa lo que has leído hasta ahora. ¿Cuántos signos de puntuación puedes reconocer? ¿Y qué efecto consiguen? Pues eso.
  5. No tengas miedo a empezar de nuevo. Más de una vez me he encontrado en la situación de llevar más de 500 palabras escritas y, de repente, darme cuenta de que lo que estaba escribiendo no llevaba a ninguna parte. En esos casos (aparte de aplicar el segundo consejo), no debe darte miedo a borrar todo lo que has escrito y empezar de nuevo. Si no te fluyen las ideas, si reescribes cada frase una y otra vez, si no sabes cómo seguir… todo eso son síntomas de que quizás debas comenzar otra vez. Al fin y al cabo, una retirada a tiempo es una victoria.
  6. Evita las frases largas. Este es uno de los vicios más comunes que he visto y, al mismo tiempo, es el más fácil de corregir. Suele ocurrir cuando no se usan correctamente los signos de puntuación y se intenta escribir como se habla. Así, nos encontramos con frases interminables en las que el sujeto original se ha perdido hace varias líneas, diluido entre frases subordinadas. Cuando tienes una frase que ocupa un párrafo, corrígela, porque ni suena natural ni lo es.
  7. No conoces el significado de todas las palabras. Seguro que ni los miembros de la Real Academia saben el significado de todas las palabras del diccionario. No hay necesidad, para eso existe y podemos consultarlo, así que úsalo cuando tengas dudas. Para poder usar correctamente una palabra, tenemos que saber qué significa; en caso contrario, puedes encontrarte con que usas incorrectamente palabras como bizarro, víctima de un anglicismo.
  8. Repasa lo que has escrito. Fíjate si es importante este consejo, que aparece dos veces en la lista y lo hace porque no hay fallo que no se pueda corregir si vuelves a leer lo que has escrito. Puedes hacerlo a los cinco minutos o a los cinco meses, pero relee tus textos. Te servirá para evitar redundancias, como “beber líquidos”. Y si al leerlo te parece complicado, corrígelo inmediatamente, porque a otro lector le parecerá directamente ininteligible. No te compliques con el lenguaje, el castellano es muy rico pero no necesita que lo exprimas en cada frase. Nunca vas a recibir quejas por que lo que has escrito es demasiado fácil de entender, al contrario.
  9. Escribe. Y todo estos consejos debes aplicarlos una y otra vez. Así que escribe, escribe y escribe. No pienses que escribir por escribir es una pérdida de tiempo; piensa que estás practicando tu escritura. Y toda práctica merece la pena y es tiempo bien invertido. Además, como en todo, el movimiento se demuestra andando. Para demostrar que eres escritor, escribe. Si no lo haces, ¿para qué empezaste a leer estos consejos, en primer lugar?

 

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El #15M, dos años después

Han pasado dos años ya desde el #15M original, ese 15 de mayo de 2011 en el que la sociedad española salió a la calle. Heredero de la primavera árabe, el #15M fue una auténtica revolución que sorprendió a medio mundo, en la que las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) jugaron un importante papel en su nacimiento y difusión.

Dos años después, ¿qué es lo que queda del #15M? Lo más importante es la capacidad de movilización de la sociedad. Desde los movimientos anti desahucios hasta la marea verde, pasando por los escraches a los politicos, todos ellos son hijos del #15M. Seguramente ya han perdido aquel halo romántico que rodeó aquellos días en la puerta del Sol, aquella organización desorganizada que sorprendió a propios y extraños, pero a cambio son mucho más combativos y efectivos.

Esto no es necesariamente bueno. Lo apunté hace dos años: uno de los motivos del éxito del #15M fue su desvinculación de todo partido politico. Hoy, esas líneas no son tan claras y es lo que puede provocar rechazo en parte de la ciudadanía. Lo que permanece es la extraordinaria versatilidad de las redes para organizar y cohesionar estos movimientos. Convocatorias realizadas, coordinadas y difundidas mediante twitter o blogs gratuitos o el uso omnipresente de los smartphones son la prueba.

Toda protesta tiene así el potencial para convertirse en una pequeña (o gran) revolución. Gracias a las TIC, la capacidad de las personas para conectar entre ellas y unirse se ha incrementado exponencialmente, y eso sí que es bueno. Y ahí es cuando recuerdo lo que decía Clay Shirky en su libro Here comes everybody: “Las nuevas tecnologías hacen que sean posibles cosas nuevas o, dicho de otra forma, cuando aparecen nuevas tecnologías, cosas que antes eran imposibles comienzan a suceder. Si suficientes de esas cosas imposibles son importantes y ocurren de golpe, y rápidamente, el cambio se convierte en revolución.

 

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Contra el periodismo objetivo e imparcial

Quizás no lo consiga pero voy a intentar explicar por qué estoy en contra del periodismo objetivo e imparcial. Para empezar seguramente muchos de los que juran por esos valores deberían ver su definición en el diccionario; pocos medios, por no decir ninguno, pueden presumir de objetividad o de imparcialidad. Lo escribí no hace mucho en el blog, los medios se han politizado y ya no existen medios imparciales e objetivos si es que alguna vez los hubo.

Todos saben lo que es un periodismo objetivo: conseguir los dos lados de cada historia, igualdad de tratamiento informativo. Como idea, impresiona, pero para el que quiere saber de verdad qué coño pasa, tiene sus carencias. Lectores, espectadores, oyentes… quieren equidad, no un reparto igualitario. Si para construir un artículo periodístico tan solo basta con poner entrecomillados del que está a favor y del que está en contra, no hacen falta periodistas.

La objetividad es un artificio explotado en monopolio por el periodismo, ayudado y alentado por estudiosos y académicos. Ya está, ya lo he dicho.

La prensa diaria se apropió de la objetividad después de la Segunda Guerra Mundial. Antes de eso, los periódicos tenían más opinión, eran más partisanos. Los periódicos se elegían por su tono tanto como por cualquier otro motivo. A medida que la prensa dominaba el panórama mediático de las ciudades, los editores empezaron a sentir el peso de la responsabilidad. A menudo, eran el único arbitro de las noticias, los guardianes de la puerta, los gatekeepers. Por eso, decidieron que poner un micro, literal o imaginario, en frente de los puntos de vista opuestos le diría a los lectores lo que necesitan saber. Tenían que ser “objetivos”. Se equivocaron.

Pero esa ficción pasó a todos los medios de comunicación de masas del siglo XX: radio, televisión y ahora internet, como el gran canal multicanal que los absorbe a todos. Y los medios de comunicación, particularmente la prensa escrita, empezaron a estar tan próximos al poder que hoy ya muchos los consideran un mero apéndice. ¿Qué credibilidad pueden tener los grupos de comunicación de este país (o de cualquiera) cuando están pendientes de mendigar subvenciones o que el Gobierno de turno les conceda nuevos canales? La objetividad es imposible, pero es que lo fue desde un principio.

 

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Seis posibles causas de la crisis del periodismo

La crisis del periodismo tiene muchas causas, tanto internas como externas, y es uno de los temas recurrentes del blog. Como ya he escrito varios posts sobre ellas, he querido recopilarlos y unificarlos en un único post, con algunas posibles causas de la crisis del periodismo.

  • La audiencia se fragmenta. Las audiencias masivas quedan para eventos muy concretos, normalmente espectáculos deportivos, pero para todo lo demás, entramos en segmentos de audiencia cada vez más segmentados y especializados, en las que ya no basta con saber tu edad y sexo, sino desde qué pantalla estás consumiendo el contenido. Más información en este post: El terremoto de las audiencias.
  • Muchas veces los medios se limitan a copiar y pegar y eso es una mala noticia porque para picar una nota de prensa no necesitas un periodista. Más información en este post: El periodismo de copiar y pegar.
  • Ya no se contrasta la información. Si te dedicas a hacerte eco del último vídeo de éxito en Reddit o Menéame, o el último tuit del famoso de turno, ¿qué estás aportando como medio? Nada en absoluto y nada impide al público ir directamente a la fuente y prescindir de ti como intermediario. Esto ya sería suficientemente grave de por sí, pero hay que añadir que en esa práctica de recoger el contenido de moda, muchos medios ni siquiera se molestan en contrastar esos contenidos. Más información en este post: Cuando los medios ni se molestan en contrastar.
  • Los medios se han politizado. Los medios públicos están al servicio del partido que esté en el poder en ese momento. Los medios privados estan al servicio de los intereses de su grupo empresarial. Tan sólo se aspira a una ilusión de objetividad, que normalmente se traduce en reforzar las convicciones politicas propias y denigrar las ajenas. Más información en este post: Un matrimonio mal avenido: La politización de los medios.
  • El periodismo ha dejado de ser sencillo. Muchas veces nos olvidamos de que el periodismo debe ser accesible para todo el mundo y nos dedicamos a escribir para nuestro particular microcosmos. Eso es un error, porque no hay mejor periodismo que un periodismo sencillo. Más información en este post: 25 mandamientos para un periodismo sencillo.
  • El mercado publicitario se encoge. Los ingresos publicitarios de antes de la crisis no regresarán jamás y esa caída acelera la caida en picado de los medios, que han de buscar modelos alternativos para suplir el dinero que llegaba de la publicidad. Más información en este post: La caída de la publicidad acelera la caída de los medios.

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