La erótica del gadget

Se han vertido ríos de tinta y muchos pixels sobre el iPad de Apple. Independientemente del éxito que consiga, la legión de seguidores de la manzana asegura unas ventas iniciales de órdago, y habrá que ver si iBooks revoluciona el mercado de la edición digital de la misma forma que iTunes y la AppStore revolucionaron la venta de música y de aplicaciones. Personalmente, creo que sí será así y que la compañía de Steve Jobs ha vuelto a adelantarse a su tiempo. Con el iPod consiguió un reproductor mp3 mejor que la mayoría, dotado de un aura cool que lo hacía objeto de deseo, con el iPhone directamente creó un producto y un mercado nuevo que no existía, mejorando todo lo que existía en ese momento y amalgamándolo en un terminal que se convirtió en el oscuro objeto del deseo en las navidades de 2008, y el iPad puede repetir ese éxito este año.

Precisamente fue el iPhone el primer aparato en el que se produjo lo que llamo “la erótica del gadget”. En las tipologías de consumidores, siempre se reserva un apartado para aquellos que valoran la novedad en el producto por encima de cualquier otra consideración, tiene que tener siempre lo último. Y gracias a los avances de la tecnología y los gadgets esos consumidores han encontrado nuevas pasiones, de reproductores mp3 a marcos digitales pasando por netbooks o smartphones. Todos conocemos a alguna persona así, de las que siempre está presumiendo de su última adquisición. 

Para ese consumidor, los productos de Apple siempre han sido muy apetecibles ya que al factor novedad se añade la exclusividad y el prestigio de la marca. “Todo el mundo tiene un PC, pero los que saben tienen un Mac” o “No hay comparación con la experiencia de uso del iPhone” son frases que podría firmar cualquier integrante de este colectivo. Apple ha gozado de un par de años en los que nadie podía hacerle sombra al iPhone, pero la gran cantidad de fabricantes que apuestan por el Android permite augurar la pérdida de ese monopolio virtual. Ahora hay muchos smarpthones con capacidades similares o superiores al iPhone y pongo el acento en “muchos”. Son varios fabricantes sacando modelo tras modelo, frente a un teléfono, exquisitamente diseñado eso sí, pero que no ha cambiado en tres años. El factor novedad está volviendo a imponerse… así que menos mal que el iPad garantiza a Apple otros dos o tres años en el podio de lo novísimo.

Después del debate, el copo de nieve

Bueno, técnicamente el debate no ha acabado, pero a las 13:30 de la tarde no espero que haya ningún gran anuncio. Hoy se ha producido el primer debate de altura en el Congreso entre el presidente del Gobierno y los líderes de la oposición en este período de sesiones. Realmente, no ha sido el mejor de los debates que he visto en esta Cámara, y tras escuchar a los diferentes portavoces, me reafirmo en la opinión previa que tenia. Cada partido se ha enrocado en sus posiciones y no piensan salir de ellas hasta las próximas elecciones, en las que (previsiblemente) irán a la yugular y a la caza del voto. Sentada esa premisa, ya dan igual los ofrecimientos de pactos o el echar en cara rechazos anteriores, y el debate se queda en un concurso de aplausos… y de titulares.

Evidentemente, la atención mediática sobre este tipo de sesiones es mucho mayor que en un pleno ordinario, y aún sin haber acabado el debate, ya proliferan artículos de opinión, análisis con las claves de cada discurso, twitters en tiempo real de los diputados desde sus escaños (yo me había planteado hacerlo así, menos mal que no lo hice porque no habría podido), encuestas para dilucidar quien ha ganado el debate… Es una tonteria, cada medio ya tiene su ganador, y no ha esperado precisamente al debate para decidirlo.

Pero esta sobreabundancia de información en tiempo real me ha llevado a reflexionar sobre si realmente es necesaria. Si tuviéramos que traducir en papel todos los bits que se han creado con motivo del debate (incluyendo estos que está leyendo), no nos valdría con un periódico completo, ni siquiera una edición dominical. Esto mismo pasa con los eventos deportivos y no ocurre nada, se genera mucha información que tiene su propio impacto. Pero precisamente en el entorno deportivo ha ocurrido un fenómeno que puede trasladarse a la información política.

El copo de nieve de Koch es una buena metafora de este fenómeno. Es una figura fractal de un copo de nieve del que puede hacerse infinitas iteraciones, pero en un espacio limitado. La sobreabundancia de información hace que conozcamos todo lo imaginable, desde como entrena el Barcelona, hasta las fichas médicas de los jugadores del Madrid, pero todo ello dentro del espacio limitado de la información deportiva, en la que no sé yo si tiene sentido conocer los planos de la casa de Cristiano Ronaldo, pero también eso está al alcance.

En política está pasando lo mismo. Conocemos desde cómo ha preparado Zapatero su discurso a las tablas comparativas de silencios y aplausos en las intervenciones, pero también si los diputados han bostezado mucho o poco, o lo que estaban viendo en sus pantallas mientras los líderes hablaban. Cuando la información a cubrir es limitada en el tiempo y el espacio (el debate de hoy por ejemplo), pero la atención mediática es tan masiva, se genera una sobreabundancia de información en la que los medios, para distinguirse de los demás, deben centrarse en detalles cada vez más pequeños, concretos (como el número de veces que Rajoy diga “pacto” o Zapatero “crisis”) e incluso irrelevantes.

¿Y en qué se traduce esto? En varios temas sobre los que hablaré muchas veces, como son la desaparición de la figura del gate-keeper, la especialización de la información, la importancia de la reputación y la marca, las redes sociales en la comunicación o la economía de la atención.

¿Y entonces al final, qué me ha parecido el debate? Pues mira, empate a cero, aburrido y sin goles. Si lo sé, me quedo en casa y lo veo por televisión.

The importance of knowing english

In a world that becames smaller almost in a daily basis, the ability to comunicate in another language is a must-have tool for journalists, politicians and any person interested in expanding their professional limits. And among all the languages of the planet, english has become the lingua franca of business, communication and technology. So, not only for the advantages it gives in your day-by-day work, but also because it opens the world for you, knowing english es essential.

And that’s why, from time to time, I’ll write my posts in english. It will be a way to get visits from english-speakers, to make myself known among foreign readers and also a way to strech my language-muscles and force me to write, think and express in a foreign language. Since there are a lot of english words concerning communication already implemented in the spanish language, it won’t be difficult to stick to the matter of the blog.

So beware! I’m threatening you with more posts in english, run for your lives! (Just joking, you don’t have to run, I know where you live, so there’s no need).

El mejor negocio del mundo: vender aire

O como se dice hoy en día, la economía virtual, vender algo que no existe. ¿Se acuerdan de Second Life? Puede que ya no salga tanto en los medios, pero parece que el universo-juego de Linden sigue dando pingües beneficios. Second Life fue un pionero en la economía virtual, pero no tiene nada que ver con el fenómeno de Farmville.

 

No vamos aquí a hablar de las cifras mareantes del juego, con millones de usuarios que invierten cientos de millones de horas en sacar adelante sus cosechas. Otro día hablaremos de lo que suponen las redes sociales en cuanto a posibilidades de comunicación y (sobre todo) de marketing, pero a nadie se le escapa que los creadores de Farmville, Zynga, tienen en sus manos la proverbial gallina de los huevos de oro. Han sabido crear un producto que ha enganchado a millones de personas, con lo que eso supone de posibilidades para acciones publicitarias, mappings de targets específicos, microtransacciones… Y todo eso basado en vender aire, aunque no es estrictamente cierto, ya que Farmville es gratuito. Pero no los objetos in-game, con lo que la puerta está abierta (y se ha cruzado ya) a ofrecer dinero del juego por acceder a los banners publicitarios. Y eso sólo es el principio… ¿Cuánto tardaremos en tenerlo para móviles?

Incluso en el convulso panorama económico actual, Farmville es un ejemplo de cómo una idea sencilla (que no simple) y bien ejecutada puede triunfar mediante la gratuidad y el boca a boca, y con un poco de suerte, alcanzar la masa crítica que permita al producto seguir funcionando aunque haya pasado su momento de mayor exposición mediática. No sé si Farmville ha alcanzado ese punto, pero ya triplica el número de usuarios de Twitter, así que no debe quedarle mucho…

Los smartphones y el periodismo

Llevo casí un mes disfrutando de mi nuevo móvil, un HTC Hero que cada día me gusta más. Es mi primer smartphone, ya que con mi anterior teléfono, un N95, no llegué a explotar las posibilidades que  me ofrecía para la comunicación y el trabajo, limitandome a usarlo como reproductor multimedia. Estoy gratamente sorprendido por el sistema Android y la facilidad de uso, además de la integración del teléfono con correo y redes sociales.

Los smartphones son una herramienta que aún está por explotar en el mundo del periodismo.Aunque habrá quien aproveche ya todas sus virtudes, aún no son un instrumento estándar, pero afortunadamente eso cambiará a medida que los estudiantes de periodismo de ahora, que han crecido con las nuevas tecnologías, se vayan introduciendo en el mercado laboral. Mi generación ha asistido al nacimiento de Internet y la informatización masiva de los medios. La próxima (yo también, aunque ya no lo veré de la misma forma) verá nacer un nuevo modelo, en el que el problema no será ya acceder a la información, sino la selección de la información, y herramientas como el smartphone o los tablet PC permitirán acercar el periodismo escrito al nivel de la radio o la televisión, información en directo, 24/7.

Quizás estoy exagerando, al fin y al cabo ya estamos en una sociedad con sobreabundancia de información, pero es una sociedad glotona, no parece tener nunca bastante. Los próximos años serán interesantes en ese aspecto. Ante las macrofusiones de grandes empresas internacionales, lo local se convierte en un valor positivo a fomentar en un marco de medios cada vez más segmentados y con menor audiencia. Y herramientas versátiles, baratas (relativamente) y cómodas de usar como un smartphone van a ser cada vez más habituales y más útiles.

Mientras llega ese futuro, yo seguiré practicando con el Hero, nunca está de más estar entrenado por si acaso…

Y en el principio fue el verbo…

… o quizás fue la palabra. En cualquier caso, éste es el principio de este blog, y confíemos en llegar a buen puerto. Mi nombre es Miguel Ángel Alonso Pulido. Soy periodista, escritor aficionado y aspirante a geek. Desde el año 1999, he trabajado en gabinetes de prensa y agencias de comunicación, y he podido comprobar de primera mano el paso de los medios del siglo XX al XXI, del uso ocasional de internet a la explosión de las redes sociales. Aquí podrás encontrar textos y reflexiones sobre política, gabinetes de prensa, periodismo, web 2.0, smartphones, juegos, social media y mucho más… 

Bienvenidos a EScomunicación.